Con un fuerte componente de Heroína,
la más cruenta fermona me carcome la piel.
…
Tenés esa promesa divina, olímpica,
de belleza y locura. Tenés como quien ha vivido sin contarlo….
Detesto lo alucinado y lo irremediablemente imposible de tu mirada.
Prometés vaciar el tiempo, prometés dulce balde de agua fría, a como ofrecés el ardor del crudo fuego.
Si pudiera encegarte, sacarte la boca por un segundo, forrarte los brazos de voluntad, y los pies hacértelos de plomo, me rendiría sin alguna duda…
ahy pero cuanta luz tendría, para en cambio dejarte ir en paz.
—————————————-
Te movés al ritmo de mi pulso, hablás al ritmo de la sangre rojísima, al ritmo de la mirada impertinente, el gesto vacilante…
Me mirás al ritmo de un primitivo deseo, barbárico, sin sentido, insoslayablemente genuino.
Te burlás del viento, de nada y qué se yo?
Sos diviamente, olimpicamente real,
bella e intensamente irreal,
insensatamente presente.
Te movés como un sauce, un gran abrazo inmoral de verborrea intoxicante.