Estoy a un paso del movimiento estelar. Como de costumbre. Acá, tomando sobros de sosobra, todo lo que puedo recordar, todo lo que parezco querer recordar, es el pájaro azul de ayer. Y yo, maldiciendo a los mil mundos y el pajarito que se me arrima, y me baila. Corrí a como pude entre cada salto suyo. Hasta una gran plaza Ixchel. Y se venía, se contoneaba. Yo le corría detrás dejando una estela de desencantos, y todas aquellas pirámides sabias de canas y lunas me decían burlonas, con tanto desdén y honestidad que por qué insisto en ver en todo alguna señal, de shock volcánico de vena telúrica en cada estupidez que me pasa o que no. Sed de certitud quizás. Que el sin sabor no me lo arranca nada más, que yo misma, y que quizás no logro sentir a pesar de que es lo único que conozco. Voy a dejar en paz al amigo azul, para no disgustarlo más con mi necedad.
*Abril-Mayo 09, @ Guatemala & El Salvador
